DE CONCEJAL DE URBANISMO A OPOSITOR IMPLACABLE
En 1987, un joven inteligente, prometedor y ambicioso llamado Jesús Eduardo Sánchez Hernández ya era un referente del PSOE local.
Tras las elecciones de 1991, el partido arrebató la alcaldía al PCE–IU con Luis Enrique Piñas como alcalde y Sánchez como concejal de Urbanismo.
Su gestión fue intensa y positiva:
Impulsó el PGOU de 1988, desbloqueando el desarrollo de la ciudad, parado en la última década.
Creó la Empresa Municipal de Suelo, clave para la vivienda pública.
Puso en marcha la circunvalación y nuevas instalaciones deportivas.
Recuperó espacios como el Paseo de los Chopos en la Huerta Grande e impulso el proyecto del actual recinto ferial.
LA FRACTURA INTERNA DEL PSOE (1995)
A mediados de los 90, un bloque de exmilitantes del PCE–IU —entre ellos Antonio Fernández Gordillo y Vicente Corpa, padre del actual alcalde— se incorporó al PSOE.
En 1995, este grupo se impuso en primarias y desplazó a Piñas y a Sánchez.
Desde entonces, la agrupación socialista quedó marcada, según algunos, por una lógica de clan-familiar o de amigos, con los hijos ocupando el lugar de los padres en el aparato local del partido...
Para Sánchez, aquello significó perder su espacio político y ver truncado su proyecto para San Fernando.
EL NACIMIENTO DE EL MOLINO
Tras esa derrota, Sánchez canalizó su oposición a través de la asociación EL MOLINO, concebida como un contrapoder cívico frente al Ayuntamiento.
A principios de la década de 2010, su papel fue relevante: denunció irregularidades en la operación de Plaza de España, confirmadas años después por los tribunales.
Entonces sí representó un ejercicio legítimo de defensa de la legalidad.
DE LA DEFENSA DE LA LEGALIDAD A LA VENGANZA POLÍTICA
Con el tiempo, EL MOLINO se transformó en el vehículo de una vendetta personal más que en un actor vecinal.
Hoy su discurso insiste en exigir la demolición total de Plaza de España, aun a costa de:
Arruinar al municipio con pérdidas patrimoniales millonarias.
Destruir patrimonio histórico protegido en el entorno declarado BIEN DE INTERÉS CULTURAL de la PLAZA DE ESPAÑA.
Bloquear durante décadas el corazón de la ciudad, reduciéndolo a escombros.
Más que soluciones, ofrece ataques recurrentes al PSOE local, manteniendo viva la herida política de 1995.
EL RESULTADO: UNA CRUZADA PERSONAL
Lo que empezó como un servicio a la defensa de la legalidad se ha convertido en una cruzada personal contra los herederos de quienes lo apartaron del poder hace tres décadas.
En esa batalla, los costes no los asume la asociación, sino el pueblo de San Fernando de Henares.
NUESTRA VISIÓN
La historia de EL MOLINO demuestra que no todas las batallas jurídicas buscan el interés general: algunas son la prolongación de viejas cuentas pendientes.
Desde la Plataforma Cívica San Fernando de Henares creemos que el futuro de la ciudad no puede quedar atrapado en esas disputas del pasado.
Nuestro compromiso es otro: legalidad, proporcionalidad y defensa del bien común.



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