sábado, 11 de abril de 2020

La Ciudad Ilustrada - ARANJUEZ



En estos días de confinamiento en casa que todos recordaremos a consecuencia de la pandemia del COVID19, es importante mantenerse ocupados, y qué mejor forma de hacerlo en este mes de Abril que evocando y recordando los jardines, palacios y bella ciudad de Aranjuez. Al hacerlo, he aprovechado para reescribir e ilustrar una sucinta guía sobre el urbanismo que singulariza esta ciudad como uno de los más notables ejemplos del urbanismo dieciochesco español, invitando a visitarla cuando las circunstancias lo permitan. Aprovechando al hacerlo, para establecer un paralelismo entre este Real Sitio ribereño y San Fernando de Henares, que son fundaciones contemporáneas nacidas bajo los auspicios del mismo monarca, Fernando VI, aunque con finalidades diferentes.

Este ejercicio de GUÍA parte de mis notas a partir de la que con gran rigor y sencillez escribiera para Aranjuez Javier M.-Atienza en 1999, describiendo el urbanismo y edificios destacados de la ciudad con brevedad y claridad, haciendo una radiografía precisa de lo que se pretendió fuera, ha sido y es el Real Sitio, fijándome no tanto en el palacio o los jardines que son lo más llamativo y visitado por el turista habitual, sino en el urbanismo de la ciudad, que ha sabido mantener los elementos esenciales que lo singularizan a la par que se ha puesto en valor con tres tipos de actuaciones muy concretas a lo largo de estos últimos casi cuarenta años.
Primero la normativa edificatoria que a través de una reinterpretación de las ordenanzas de Villanueva adaptadas a los tiempos modernos ha posibilitado una "renovación" de los edificios en base a los tipos característicos del Aranjuez dieciochesco. 

Segundo la "rehabilitación integral" de edificios de valor histórico-monumental;  y Tercero y a la par, la "reurbanización" de los espacios públicos del casco, enfatizando sus valores urbanísticos por medio de un tratamiento singular que a su vez sirviera para la dinamización de la vida urbana y la mejora de la calidad ambiental del espacio público de la ciudad. 

Esas políticas; en resumen, han sido clave para Aranjuez, y son las que me llevaron a visitarlo además de por todo lo citado en mayo de 2002, buscando articular cosa parecida en San Fernando.

La experiencia de esta sucinta guía que he prologado e ilustrado, partiendo de documentación e iconografía de dominio público tratada digitalmente por mi parte, me anima a redactar en adelante una específica para el caso de San Fernando, que tendrá espero, como en este caso, cierto interés divulgativo de nuestra historia y valores de los lugares comunes en los que solemos habitar y disfrutar de nuestra ciudad y su entorno, pese a que en estos días nos esté vedado hacerlo por esta desgraciada pandemia que nos azota como a todo el planeta.



La Ciudad Ilustrada - Aranjuez


PRÓLOGO

Aranjuez es el espejo en el que quiso mirarse el Real Sitio de San Fernando, si bien, la razón de ser de ambas nuevas poblaciones contemporáneas fundadas por el mismo rey Fernando VI fue diferente, en el primero de los casos hablamos de una ciudad cortesana y de recreo, vinculada al palacio, sus jardines y huertas.


En San Fernando de Henares, la población, de mucho menor tamaño, tiene un origen económico, la fundación de una manufactura textil patrocinada por la Corona, las viviendas para sus operarios distribuidas en torno a dos plazas siguiendo los esquemas del urbanismo barroco, así como los servicios necesarios para los mismos y necesidades de la fábrica (cementerio, matadero, botica, parroquia, cuerpo de guardia y administración), y también la ordenación racional de su entorno, creando huertas con su sistema de canales y acequias para riego, batanes, molinos y prensas incluyendo la plantación de moreras, olivares y vid.

El Real Cortijo de San Isidro sería por su función y origen lo más parecido en Aranjuez a lo que significó San Fernando aguas arriba del Jarama.



Aranjuez y San Fernando de Henares comparten rey fundador, patrón y valores fundacionales en la etapa ilustrada del reformismo de los primeros reyes de la Casa de Borbón. Son dos ciudades bañadas por el Jarama, hermanadas por una singular historia con muchas similitudes, si bien el devenir histórico de San Fernando supondría la práctica desaparición de su patrimonio edilicio, quedando muy alterado el que ha llegado a nuestros días. Mirar a Aranjuez sirvió para encontrar la inspiración necesaria para recomponer el Real Sitio de San Fernando conforme al ideal ilustrado de lo que se pretendió fuera en su día.



Es por ello que desde @PlataformaCívicaSanFernando le hayamos dedicado este pequeño artículo iconográfico.



Luis Ángel Zas Rodríguez

Presidente de @PlataformaCívicaSanFernando
En San Fernando de Henares a 10 de Abril de 2020.




INTRODUCCIÓN

Aranjuez es sin duda la ciudad cortesana más completa, coherente e interesante del urbanismo dieciochesco español.

En ella los reyes Fernando VI y Carlos III soñaron un hábitat ejemplar, testigo del esplendor de la Corona y modelo de la futura prosperidad que acompañaría a la nación, al amparo de su benefactora monarquía.

Todavía hoy sus espaciosas calles y hermosas plazas son muestra vigente de lo acertado de sus diseños, para albergar una vida dinámica y placentera.



1. HISTORIA

Aranjuez como ciudad no existió hasta el siglo XVIII. Desde tiempos de Felipe II estuvo prohibido el asentamiento de habitantes, reducido a un escaso número de sirvientes de palacio.

Las necesidades cortesanas y de explotación de las cercanas huertas llevaron al rey Fernando VI a levantar la prohibición y encargar al arquitecto Santiago Bonavía el plano regulador de las alineaciones para edificios de la "Nueva Población".

Partiendo de las existentes Casas de Oficios y varias calles arboladas, se planteó un trazado que superponía manzanas en cuadrícula con calles en abanico partiendo del palacio.



La ciudad se componía de amplias avenidas que se integraban en el territorio de huertas y jardines en derredor; se disponía una plaza de "abastos", destinada a presidir la vida vecinal, y el gran espacio de la Plaza de San Antonio, como vínculo entre el medio urbano y el propiamente palatino.

Enormes perspectivas enlazaron los elementos monumentales, destacados del nuevo caserío doméstico, que fue desde el principio modesto y homogéneo.
La pequeña ciudad de Bonavía pronto quedó colmatada, y bajo el reinado de Carlos III fue preciso ampliarla hacia el Sur. A partir de entonces se relegaron los efectos escenográficos barrocos, sustituidos por un racional programa de equipamientos (hospital, matadero, teatro, convento...) conforme a la lógica ilustrada.


                                                         

El casco urbano resultante, fusión de los gustos del último barroco internacional con las exigencias de salubridad y racionalidad de los neoclásicos, se conservó en lo esencial hasta entrado el siglo XX. En ese momento, la falta de mantenimiento de los edificios, su natural envejecimiento y la edificación de grandes inmuebles, con absoluta falta de respeto a lo existente, degradaron un conjunto que había logrado una unidad ejemplar.
Desde 1981, un Plan Especial redactado y dirigido por los arquitectos Rafael Moneo y Manuel de Solá-Morales regula las nuevas intervenciones y salvaguarda los valores tipológicos e históricos de la ciudad del dieciocho.


2. PLAZA DE SAN ANTONIO

La plaza de San Antonio o de la libertad, popularmente conocida como "de La Mariblanca" o, simplemente, "La Plazuela", es un recinto memorable del urbanismo español del siglo XVIII. Concebida como el gran vestíbulo de Aranjuez, recibidor del visitante que cruzaba el "Puente de Barcas", su escenografía arquitectónica de significación religiosa y profana es también el punto de encuentro entre el mundo cortesano y el popular, entre la vida cotidiana y fasto de los acontecimientos festivos que acompañaban las estancias de la realeza.

La plaza figura en los primeros trazos de Santiago Bonavía, con ciertas indecisiones en cuanto a la posición de la iglesia. Tiene una considerable extensión, de forma rectangular en planta, cerrada en tres de sus lados y abierta al Norte, al puente y al Parterre.

Las calles que la bordean son de la máxima importancia en la trama urbana; en dos de ellas, se desdobla el camino de Andalucía, una de las vías fundamentales del reino, bajo la iglesia pasaba la calle de San Antonio, eje central de la primera población proyectada.
El elemento arquitectónico básico es la arquería, prolongación de la que une Palacio y Casa de Oficios, que da unidad al conjunto y realza las calles enfatizando sus arcos.

En el conjunto se integran aportaciones de cuatro centurias, sin perjuicio de su unidad. Finalmente, en el siglo XX, la presión del tráfico produjo una progresiva degradación sólo superada con el desvío de la carretera y la inmediata restauración monumental del recinto en 1992.
La plaza ha estado arbolada perimetralmente con diferentes especies y diseños. Los actuales tilos fueron salvados con la construcción de largas jardineras que hoy son visibles.





3. CASA DE OFICIOS Y CABALLEROS

Ocupan todo el lateral occidental de la plaza, destinadas al alojamiento del séquito durante las jornadas.

La Casa de Oficios es obra de Juan de Herrara en 1584 (arquitecto de El Escorial). Su posición y tamaño, así como la arquería perimetral, señalaban su subordinación al palacio. Hoy aparece muy modificada, sobre todo por una intervención moderna de 1949 que sustituyó la primitiva cubierta abuhardillada por una planta completa de viviendas. El patio, en su estado actual, carece de interés.

La Casa de Caballeros completa la manzana con un edificio de mayor extensión, construido por Marquet y Serrano en 1767 a partir de trazas de Gómez de Mora (arquitecto de la Plaza Mayor de Madrid) en el siglo XVII. Su interior está ocupado por el patio cuadrado, el mayor y más interesante de Aranjuez que ha sido ajardinado con cierto gusto. El edificio ha sido restaurado para dependencias institucionales y viviendas.



4. REAL CAPILLA DE SAN ANTONIO



Destinada a oratorio para los sirvientes del Real Sitio, Santiago Bonavía siempre la planteó como remate del testero de la plaza, resolviendo como una pequeña rotonda a despecho de su reducida capacidad de culto. De este modo, la llamativa cúpula protagoniza especialmente el fondo escenográfico del conjunto.

En su versión finalmente construida en 1753, la iglesia se integra en la sucesión de arquerías, que acompañan al gran tambor de la cúpula en su curvatura, con un suave efecto dinámico sorprendente en la geometría cuadriculada de Aranjuez.



5. CASA DE INFANTES

Fue construida por Serrano en 1772 para alojamiento de las familias de los hijos de Carlos III. Siguió puntualmente la forma de la Casa de Caballeros, con la que se enfrenta dando simetría a la plaza. El patio interior está desigualmente conservado. La propiedad se dividió en dos; la mitad de mediodía, llamada "Casa de Atarfe", tiene su propia puerta frente a la calle de Postas.


6. FUENTE DE VENUS "LA MARIBLANCA"



La fuente original de 1750 acogía una estatua de Fernando VI, mirando hacia el puente, como dueño de la nueva población recibiendo al visitante.
Esta imagen fue sustituida en el reinado de Carlos III por una Venus llamada "del Jarro" en 1760, y toda la fuente fue reelaborada por González Velázquez en 1830 con una compleja ornamentación.
El conjunto consiguió así la suficiente monumentalidad para configurar el límite sur de la plaza, contrapunto de la cúpula de la capilla.


7. LA CIUDAD


El valor de la ciudad no debe buscarse tanto en los monumentos singulares como en la regularidad, homogeneidad y uniformidad del conjunto, concebido siempre a la sombra de os grandes espacios de la realeza; hasta el punto de que el interés de muchos de sus edificios reside en su capacidad de integrase en la trama urbana y el sistema de manzanas o cuadradas o rectangulares. Éstas se dividieron originalmente en cuatro o seis lotes que se construían conforme a un modelo genérico gracias al cual se logró el aspecto unitario característico del casco. Todo quedó puntualmente descrito en las "Ordenanzas de Villanueva" (arquitecto autor de Museo del Prado), de las que resultó una especie de estandarización de las soluciones construidas propias de la época.

La presencia de esta lógica racional y este esfuerzo integrador aún puede ser descubierta por el visitante atento, pese a su general alteración.
La plaza de La Constitución es el verdadero centro de la ciudad, que hoy vive animadamente de espaldas a los recintos palaciegos. Es heredera de la Nueva Plaza de Abastos que separaba las dos fases de desarrollo del casco, y que fue progresivamente ocupada por diversos edificios institucionales. El último de estos fue el Mercado, interesante aportación de aire neomudejar terminado en 1901, reflejo de la pujanza agrícola y comercial de la villa decimonónica.

El Ayuntamiento ocupa parte de la "Casa de Empleados" que data de 1786, extendida a toda la manzana y hoy parcelada, cuyo primitivo tratamiento de ladrillo es visible en algunas esquinas.


8. LAS CASAS Y LAS CORRALAS

Subiendo por la calle Stuart continúan las típicas casas de vecinos del casco, desigualmente conservadas. En ellas perduran las reglas constructivas del arquitecto Juan de Villanueva: misma altura en toda la manzana, cubiertas de igual pendiente, aleros de canecillos moldurados de madera, sencillos balcones repetitivos, grandes portones de entrada a cada finca, En el interior existía una misma regularidad, con un patio en cada parcela rodeado de corredores en forma de "corrala", de las cuales algunas merecen conocerse, pese a que alojaron casos de infravivienda que la dinámica de renovación inmobiliaria de los últimos años ha ido erradicando rehabilitándolas.

Las viejas edificaciones conviven con las últimas construcciones, acogidas a la nueva ordenanza de renovación más sensible con la tipología original, que a veces adoptan un carácter tan mimético que hace difícil distinguirlas.

Al Sur, el caso antiguo acaba en la Plaza de Toros, que siendo de las más antiguas data de 1798, si bien hubo un coso anterior desaparecido en otro emplazamiento. Es un edificio exento de planta circular cuyo austero exterior oculta un rico tratamiento de los tendidos bajo los cuales se distribuye el actual Museo Taurino.



9. SAN PASCUAL Y SAN CARLOS

Al sureste del casco forman una agradable plazuela dos de las dotaciones urbanas más significativas edificadas en el reinado de Carlos III.

El "Real Convento de San Pascual" imponente edificio con una extensa huerta y olivar, es obra del arquitecto Marcelo Fontón en 1770, del entorno de Francisco Sabatini. La Iglesia es actualmente parroquia y el colindante convento es clausura de concepcionistas franciscanas.

Enfrente de San Pascual se sitúa el "Hospital de San Carlos", obra de Serrano en 1776, que fue ampliado con gusto decimonónico hasta la calle del Capitán, en tiempos de Isabel II en 1864, en la actualidad en desuso.





10. LAS ORDENANZAS Y LA IDEA DE CIUDAD

"Quienes hayan de obtener permiso de S.M. para fabricar; que lo hagan en el terreno que se les concede a línea, y según la planta dada para la uniformidad y hermosura del conjunto".


Con esta Real Orden de 1757 se da comienzo por Fernando VI al proceso fundacional de Aranjuez, más tarde completada por otra de Carlos VI en 1794, para la construcción de casas..., redactada por Juan de Villanueva, poniendo en evidencia, que desde sus orígenes, la evolución del Casco ha ido siempre asociada a la idea de "ordenanza" como elemento mediador entre la "idea" de ciudad y quien finalmente la debía materializar.


De la consecuencia de ambas ordenanzas se materializó un sólido compromiso entre forma y construcción, responsable, en último término, de la imagen de continuidad urbana y homogeneidad constructiva que caracteriza al Casco de Aranjuez.


CONCLUSIÓN

De la experiencia de Aranjuez podemos aprender que la verdadera conservación de la ciudad radica en la restauración y puesta al día de los principios y pautas que sirvieron para su configuración mediante la recuperación de los principios dispositivos, tipológicos y constructivos que permitieron su fundación; adaptándolos a las necesidades y exigencias actuales, tratando de volver a recuperar el tamaño y dimensión de las parcelas originarias y propiciando la continuidad de la manzana, y por tanto de la ciudad.
Se propones conservar construyendo, aceptando el principio de renovación gradual y constante de las ciudades.

Después de bastantes años de aplicación de las mencionadas ordenanzas, el resultado más plausible es la generalización de un amplio consenso en el reconocimiento del Casco, como estandarte de la identidad urbana de Aranjuez y, por tanto, de la necesidad de conservar sus valores.
Una política de rehabilitación de edificios históricos singulares, junto con la rehabilitación de espacios públicos significados abordando su reurbanización poniendo en valor sus características más relevantes a preservar, el templado del tráfico rodado y el fomento del peatonal en el marco de una estrategia de movilidad sostenible.
Son los elementos que complementan positivamente los efectos de la "ordenanza" reguladora de las características de la edificación, consiguiendo romper la tendencia que estaba desfigurando la ciudad.



Referencias:


Notas extraídas de la "Guía de Aranjuez, el Real Sitio, la Ciudad, el Paisaje" de Javier M.-Atienza editada por "DOCE CALLES" y la "FUNDACIÓN PUENTE DE BARCAS" en 1999. Son producto de mi primera visita en mayo de 2002 al Real Sitio y Villa, visita nacida de mi interés por conocer el urbanismo barroco ilustrado de los reinados de Fernando VI y Carlos III y el nuevo modelo de ciudad que nacía de la mano de los ideales de reforma y modernización en los que se inspiró la fundación de la nueva población.
























No hay comentarios:

Publicar un comentario