Las ciudades afrontan uno de los mayores desafíos de su historia reciente: adaptarse a un clima cada vez más cálido sin renunciar a la calidad de sus espacios públicos. Las plazas ya no pueden concebirse únicamente como grandes superficies pavimentadas; deben convertirse en lugares capaces de ofrecer confort climático, biodiversidad y espacios de convivencia durante todo el año.
Con esta propuesta conceptual, la Plataforma Cívica San Fernando de Henares plantea una posible evolución de la Plaza de España mediante soluciones basadas en la naturaleza. No se trata de un proyecto constructivo cerrado, sino de un ejercicio de reflexión urbanística que demuestra cómo es posible adaptar este espacio emblemático a los retos ambientales del siglo XXI sin perder su identidad institucional ni su carácter de gran plaza cívica.
1. DIAGNÓSTICO DEL ESTADO ACTUAL
La Plaza de España constituye el principal espacio representativo y de encuentro de San Fernando de Henares.
Sin embargo, su configuración responde a criterios propios de otra época, donde predominan las superficies minerales continuas y existe una limitada presencia de vegetación fuera de la arboleda consolidada existente.
Durante los meses de verano, el pavimento acumula gran cantidad de calor, incrementando la temperatura ambiental y reduciendo considerablemente el confort de los peatones. La escasez de zonas de sombra en buena parte de la plaza limita además su utilización precisamente en las horas de mayor actividad ciudadana.
La arboleda central constituye hoy el principal refugio climático del espacio y representa un patrimonio ambiental que debe conservarse y ponerse aún más en valor.
2. UNA PLAZA MÁS VERDE SIN PERDER SU CARÁCTER CÍVICO
La propuesta parte de una idea sencilla: conservar todo aquello que funciona y mejorar aquello que puede evolucionar.
Se mantiene íntegramente la masa arbórea existente, auténtico corazón verde de la plaza, incorporando nuevas islas ajardinadas distribuidas de forma equilibrada que generan sombra, biodiversidad y espacios de estancia sin impedir la flexibilidad del espacio público.
El objetivo no es transformar la plaza en un parque, sino convertirla en una plaza climáticamente adaptada donde la naturaleza y la actividad urbana convivan en equilibrio.
3. JARDINERAS TÉCNICAS SOBRE EL APARCAMIENTO
La existencia del aparcamiento subterráneo condiciona necesariamente cualquier intervención paisajística.
Por este motivo, la propuesta plantea la implantación de jardineras técnicas elevadas, delimitadas mediante bancos prefabricados de hormigón, capaces de albergar vegetación de calidad sin comprometer la estructura existente.
Estas jardineras dispondrían de:
entre 0,80 y 1,00 metros de tierra vegetal;
geotextil separador;
capa drenante mediante árido ligero;
sistema de evacuación del agua;
impermeabilización protegida;
arbolado de mediano porte y vegetación arbustiva adaptada.
Este sistema permite crear auténticas islas verdes sin incrementar significativamente las cargas estructurales sobre el forjado del aparcamiento.
4. SOMBRA COMO INFRAESTRUCTURA CLIMÁTICA
La sombra constituye probablemente la herramienta más eficaz para mejorar el confort térmico del espacio público.
La propuesta combina tres estrategias complementarias:
conservación del arbolado existente;
incorporación de nuevos árboles en jardineras técnicas;
instalación de pérgolas ligeras mediante velas textiles desmontables.
Estas estructuras generan sombra inmediata mientras el nuevo arbolado alcanza su desarrollo definitivo y permiten reducir sensiblemente la temperatura percibida por los usuarios.
5. EL AGUA COMO ELEMENTO DE REFRESCO
La incorporación de una fuente interactiva mediante surtidores enrasados aporta un doble beneficio.
Por una parte, crea un espacio de juego y convivencia especialmente atractivo durante el verano.
Por otra, contribuye a disminuir la temperatura ambiental mediante refrigeración evaporativa, reforzando el papel de la plaza como refugio climático.
Cuando no está en funcionamiento, la superficie permanece completamente integrada en el pavimento, manteniendo la versatilidad del espacio.
6. BIODIVERSIDAD ADAPTADA AL MEDIO URBANO
La selección vegetal responde a criterios de bajo consumo hídrico, resistencia al calor y elevado interés paisajístico.
Las jardineras combinan especies tapizantes, herbáceas vivaces, arbustos mediterráneos y árboles de mediano porte capaces de desarrollarse adecuadamente en el espesor disponible.
Lavandas, santolinas, salvias, tomillos, romeros, viburnos o lentiscos aportan floración, aroma y biodiversidad durante gran parte del año, mientras que especies arbóreas como Cercis siliquastrum, Lagerstroemia indica, Koelreuteria paniculata, Acer monspessulanum u olivos ornamentales proporcionan sombra y estructura vegetal.
7. MÁS ESPACIOS PARA LAS PERSONAS
Las nuevas islas verdes integran bancos de hormigón y madera que multiplican las zonas de estancia bajo la sombra del arbolado.
Los recorridos peatonales se hacen más agradables, aparecen nuevos lugares para conversar, descansar o leer y la plaza adquiere una escala más humana sin perder su amplitud visual.
La distribución de los elementos mantiene amplias superficies libres capaces de adaptarse temporalmente a actividades culturales, institucionales o festivas cuando sea necesario.
8. UNA PROPUESTA REALISTA Y CONSTRUCTIVAMENTE VIABLE
La propuesta ha sido concebida teniendo presente una limitación fundamental: la existencia del aparcamiento subterráneo.
Lejos de ignorar esta circunstancia, la utiliza como criterio de diseño, recurriendo a soluciones ampliamente implantadas en proyectos contemporáneos de urbanismo y arquitectura del paisaje.
Las jardineras técnicas, el empleo de especies adecuadas, las estructuras ligeras de sombra y las fuentes enrasadas permiten compatibilizar la adaptación climática con la viabilidad constructiva y el mantenimiento futuro del espacio.
CONCLUSIÓN: UNA PLAZA PREPARADA PARA EL SIGLO XXI
Las infografías muestran cómo la adaptación al cambio climático puede abordarse mediante intervenciones técnicamente viables, respetuosas con las infraestructuras existentes y compatibles con la intensa vida urbana de la Plaza de España.
Conservar la arboleda consolidada, introducir nuevas islas verdes, crear espacios de sombra, incorporar agua como elemento de confort y apostar por soluciones constructivas adaptadas al aparcamiento subterráneo permitiría avanzar hacia un espacio público más saludable, resiliente y atractivo.
Más que una imagen del futuro, esta propuesta pretende abrir un debate sobre cómo queremos que evolucionen nuestros espacios públicos en las próximas décadas. Porque adaptar nuestras ciudades al cambio climático no es únicamente una necesidad ambiental: es una inversión en bienestar, salud y calidad de vida para toda la ciudadanía.





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